El efecto sifón y la invención del inodoro

Inodoro, retrete, escusado, bombonera, water, letrina… Muchos son los nombres que recibe y sin embargo no ha cambiado mucho desde que Alexander Cumming patentó el tubo en forma de S en 1775. Su diseño permitió sellar las cañerías e impedir la entrada de malos olores procedentes de las cloacas: los olores que ascienden por las cañerías no penetran en el agua estancada del retrete. Posteriormente el cierre hidráulico se incorporó en todos los sistemas hidráulicos del hogar, permitiendo el baño moderno libre de malos olores. Veamos cómo lo consiguieron.

El retrete se volvió inodoro

Inodoro: que no huele. El retrete o la letrina se convirtieron en inodoros gracias al diseño patentado por Alexander Cumming. La forma en S del tubo no permite la evacuación completa del agua, quedando siempre una cierta cantidad de agua estancada. El agua, que es inodora, sella el aire procedente de las cañerías y no permite su entrada a nuestro hogar. Pero no todo eran buenas noticias: el agua estancada debe ser empujada eficazmente o de lo contrario nuestras creaciones permanecerán en el inodoro para nuestro disfrute personal.

Para evacuar el inodoro no es suficiente con echar más agua: al echarla, sube el nivel de agua y esta se precipita por el lado de la cañería. Cualquier objeto sólido no podrá superar el tubo en forma de S porque la gravedad se lo impide. Incluso echando mucha agua, no siempre conseguiríamos evacuar con eficacia. Aquí es donde entra en juego el efecto sifón.

El efecto sifón

Imaginemos que el tubo en S estuviera lleno de agua. La columna de agua del lado de la cañería cae por efecto de la gravedad. Las fuerzas cohesivas de los líquidos -hablaremos de ellas en otro artículo- mantienen unida la columna de agua, tirando del resto del agua que hay en la taza. El efecto sifón no se detiene hasta que entra aire; en el momento en que el nivel de agua de la taza baja lo suficiente, empieza a entrar aire en el sifón. En ese momento se rompe el efecto, y el agua de la taza deja de ser succionada. En el siguiente video de Discovery MAX está explicado muy gráficamente:

El paso crítico es llenar el sifón y entonces la gravedad hace el resto. Para llenar el sifón rapidamente, parte del agua de la cisterna es desviada: en lugar de caer en la taza, va por dentro y empuja el agua estancada directamente al sifón. Así es como se consigue llenar el tubo rapidamente y activar el efecto sifón. El resto de agua que cae por la taza evita que descienda el nivel del agua y mantiene el efecto sifón hasta que la cisterna se vacía completamente.

El problema del consumo de agua

sequia

El inodoro permitió evitar los malos olores y la integración del baño en el hogar moderno. Sin embargo, trajo consigo un notable aumento del consumo de agua. Según la EPA, los inodoros son responsables de alrededor del 30% del consumo de agua del hogar. La mayoría de retretes tienen una cisterna más grande de lo necesario y meter una botella de agua cerrada ayuda a reducir la cantidad de agua consumida por descarga. Si estas pensando en comprar uno nuevo, ten en cuenta que ya muchos incorporan un sistema de accionamiento doble; permiten descargar poca agua cuando no es necesario arrastrar sólidos.